Hoy visitó nuestros estudios Lidia Rodríguez, presidenta de la Asociación Canaria Calidad de Vida, organización que ha sido distinguida por el Ministerio del Interior con la Medalla al Mérito Social Penitenciario, en reconocimiento a la labor que viene realizando en el Centro Penitenciario Las Palmas I, a través del Proyecto “Plataforma”. Condecoración que recibieron coincidiendo con los actos de celebración del Día de la Merced, “patrona de los presos”.

La Medalla al Mérito Social Penitenciario es una condecoración civil destinada a recompensar a personas, instituciones, corporaciones, fundaciones, asociaciones y empresas que se han distinguido por haber realizado actividades relevantes en colaboración con la administración penitenciaria española.

Entrega de la Medalla al Mérito Social Penitenciario a la Asociación Calidad de Vida

Lidia nos cuenta que Calidad de Vida es una organización surgida de un movimiento social que se originó en los años ochenta para dar respuesta al fenómeno de las adicciones y la exclusión social. Con un enfoque profesional, se ha centrado en adicciones, comportamientos e integración, tanto a nivel preventivo como de ejecución de acciones y tratamientos. En la actualidad, la asociación gestiona cuatro UAD (Unidad de Atención a las Drogodependencias), un Servicio de Información y Asesoramiento Jurídico, un Servicio de Prevención y un Servicio de Farmacia y Laboratorio.

Calidad de Vida, puso en marcha el proyecto Plataforma en el 2010, con el objetivo de implantar un programa de intervención destinado a población reclusa con problemas de drogodependencias y así ofrecer una mayor cobertura en el acceso a programas de tratamiento personalizados. Este proyecto está financiado por la Consejería de Sanidad, del Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Salud Pública.

Va dirigido a internos multireincidentes con historia toxicofílica de larga duración e inicio temprano, ubicados en los módulos 6, 9 y 4, siendo este programa dirigido al máximo número de internos posibles, en la actualidad a unos trescientos.

Se plantea desde una intervención dinámico-motivacional con internos en fases tempranas del proceso de cambio (precontemplación y contemplación), además de una intervención psicosocial en el mantenimiento de la abstinencia y preparación al programa de deshabituación de alto umbral. El equipo técnico que conforma este programa está formado por una psicopedadoga, una psicóloga y una trabajadora social.

Muy interesante la entrevista concedida por Lidia Rodríguez a En Otra Línea:
(a partir del minuto: 70:18)

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